Nuestra historia: Familia Romero

En 1930, en el corazón de Jaén, comenzó nuestra historia.
En la finca Santa Ana, entre olivos y tierra fértil, nació una pequeña almazara familiar. Un lugar donde el tiempo se medía en cosechas y el conocimiento se transmitía en silencio, de generación en generación. Allí, el aceite no era solo alimento: era identidad, esfuerzo y vida compartida.

Desde entonces, tres generaciones de la familia Romero han vivido por y para el olivo. Lo que empezó como un compromiso con la tierra se convirtió en una forma de entender la excelencia: cuidar cada árbol como si fuera único, respetar cada fruto como si fuera el primero.

Hoy seguimos fieles a esa misma esencia. Seleccionamos aceituna en el momento óptimo de maduración, cuando el fruto expresa su máxima intensidad, y la transformamos en aceites que hablan del paisaje del que proceden.

Tradición que evoluciona

Por eso, combinamos la experiencia de casi un siglo con procesos innovadores, sostenibles y rigurosos que garantizan un aceite de oliva virgen extra de máxima calidad, reconocido dentro y fuera de España.

Contamos con almazara propia equipada con la más alta tecnología, lo que nos permite controlar todo el proceso: desde la recolección hasta el envasado final. Además, nuestra fábrica actualizada y nuestras instalaciones industriales nos permiten garantizar eficiencia, frescura y calidad constante.

Nuestra esencia

Romero Verde es una marca familiar que elabora AOVE desde 1930, con fincas y almazara propias en Jaén, controlando todo el proceso productivo de principio a fin.

Solo trabajamos con aceituna de cosecha reciente, extracción en frío y procesos exclusivamente mecánicos, para preservar intactas sus propiedades naturales y ofrecer un aceite de oliva virgen extra de máxima pureza, frescura y calidad.

Este no es un aceite más. Es el resultado de una historia real. La nuestra.